Limpieza del calzado 

Para cuidar adecuadamente su calzado, debe contar al menos con:

  • Un cepillo de cerdas duras (elimina el barro seco y otros residuos).
  • Un cepillo de cerdas blandas o gamuza, sirve para aplicar la crema y es imprescindible usar uno por color de crema.
  • Un cepillo de pulido o abrillantado (se usará tras aplicar la crema).

Cuando la suciedad del calzado sea acusada, después de un uso duro y prolongado o para una revisión digamos semanal o quincenal, lo mejor es realizar el siguiente proceso: 

  • Primeramente sacarle la suciedad gruesa con un potente cepillado para pasarle posteriormente un trapo humedecido en agua (en el caso más exagerado y en caso de ser necesario se impone un cepillado con agua abundante).
  • Posteriormente secado con un trapo y limpiar con una leche especial para hidratar en profundidad el cuero del zapato y prepararlo para el posterior betún que se dará en pequeñas capas en forma circular con un trapo o cepillo muy fino, para que el zapato sea capaz de absorberlo correctamente.
  • Y finalmente un pulido y abrillantado, con el indicado cepillo de cerdas suaves, gamuza o el viejo truco de envolver un cepillo en un trapo o calcetín viejo; lo que nos dará un espléndido acabado brillante y le sacará su mejor cara al cuero de nuestro zapato.